miércoles, 5 de octubre de 2011

Los hijos de Ratón Pérez, ilustrado por Lorena (6 años)


A Fermín Gigantón se le ha caído un diente
y espera esta noche al Ratoncito Pérez.
Es un diente muy grande, casi como una casa
porque en Gigantilandia todo es supertalla.

Ratón Pérez lo sabe y suspira, cansado:
“Otro diente gigante, otra noche agotado”.

Sus hijos que le escuchan deciden actuar:
“Somos ya muy mayores, podemos trabajar,
hoy iremos contigo te vamos a ayudar
así terminas antes y puedes descansar”.

Monta a sus quince hijos en una furgoneta,
la llena de palancas, escaleras y cuerdas
y entre alegres canciones empieza la excursión
que acabará en la casa de Fermín Gigantón.

Ratón Pérez y familia se mueven con sigilo,
se acercan a la cama…¡y ahí empieza el lío!

“¡Ratones a montones! ¡Socorro, es una plaga!”
La mamá de Fermín grita y se desmaya.

Con el susto, Fermín se despierta de golpe,
pega un salto en la cama, rueda el diente, da un bote
y le aplasta la cola a dos hijos ratones
que se alegran “¡Que suerte, mañana, no iré al cole!”

Con los trece hijos sanos las palancas y cuerdas,
Pérez mete el diente en su gran furgoneta
y Fermín, que los ve, grita: “¡Mami, despierta,
que se llevan mi diente y no traen la moneda!”

La mamá Gigantón corre a buscar la escoba,
les perdigue y chilla: “¡Largo de aquí, escoria!”

La furgoneta arranca y esquiva el escobazo,
Ratón Pérez e hijos se ahorran el trastazo
y al llegar a casa el padre, suspirando,
les dice a los chicos: “Mejor id estudiando,

haced una carrera, encontrad un trabajo,
que esto de los dientes es muy,
muy arriesgado”.


Poema de Mayte Sánchez Sempere

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